Aprender a estar solos trae beneficios a nuestra salud mental

Vivir en una ciudad grande y llena de gente no es necesario para aprender a estar solo. Incluso en el campo, con el contacto cercano de la naturaleza, ésta es una habilidad necesaria para generar espacio mental. La cuestión no es nueva en la investigación psicológica. Por el contrario, ha ocupado esfuerzos importantes por parte de universidades en Estados Unidos desde hace, al menos, una década.

Fotografía de una persona sola
Fotografía de una persona sola

La Universidad de Virginia y la Universidad de Harvard acordaron invitar a estudiantes jóvenes a una investigación conjunta, en la que se analizara qué pasaba cuando la gente se quedaba sola, sin sus teléfonos ni estímulos externos. En la muñeca, les instalaron un dispositivo para darse shocks eléctricos chiquitos, cuando la ansiedad los sobrecogiera.

De acuerdo con Rémy Furrer, doctorado de la Universidad de Virginia, “el 67 % de los hombres y el 25 % de las mujeres optaron por electrocutarse intencionalmente, en lugar de pasar un corto período de tiempo a solas con sus pensamientos”. Esto sucedió en 2014. Sin embargo, los estudios posteriores con respecto a qué pasa en la mente cuando se está solo han arrojado resultados diferentes.

Por ejemplo, esto es algo en lo que aún estoy trabajando, ya que yo por lo menos llevo muy mal el estar solo. Seguro que a muchos y a muchas os pasa como a mi. Al menos, yo lo veo como un proceso continuo, algo que tenemos que vivir y aprender poco a poco.


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1 Comentarios

  1. El gran dilema y problema de la vida: estar solo. A veces, por lo que nos muestran en los medios de comunicación, redes y medios varios, creemos que la felicidad está en tener muchos amigos, nada más lejos de la realidad. Cuando tenemos pareja, anhelamos los momentos de soltería porque nos pintan la soledad cómo un regalo o al revés, formar una gran familia y estar con esa persona amada hasta el fin de los días. PERO... la realidad es que se aprecian los momentos de solitud y se agradece estar sola, en momentos en los que todos se reunen. Sí , soy un bicho raro. Pero la verdad, es que son menos problemas. Además, de esta manera, no se sufre y no se tiene un apego patológico.

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