La imagen no lo es todo

Hoy os voy a hablar de que la imagen no lo es todo, sobre todo si hablamos de comida. Y es que existe una variedad de tomate, que no entra demasiado bien por los ojos, pero que podría revolucionar nuestra salud.

Os hablo concretamente, de lo que han presentado Cathie Martin y su equipo es una tomatera (Solanum lycopersicum) modificada genéticamente para producir L-DOPA. La levodopa es importante porque es uno de los tratamientos de referencia para el Parkinson y, aunque sabemos que se encuentra en algunas leguminosas tropicales como los frijoles de terciopelo, hemos tenido que recurrir a la síntesis química para conseguirlo.

Fotografía de un tomato
Fotografía de un tomato

Evidentemente, reprogramar genéticamente plantas comunes y corrientes para generar moléculas relevantes en medicina no es una idea nueva. Es algo que nos vendría fenomenal para suministrar medicamentos en zonas logísticamente difíciles para la industria farmacológica. El problema es que convertir plantas comerciales en biofábricas es algo bastante complicado. Sin ir más lejos, hay teóricos que sugieren que producir plantas con altos índices de L-DOPA sería tóxico para su crecimiento. Una fiesta para la industria agrícola intensiva, como podéis imaginar.

Martin y su equipo se las han apañado para que solo los frutos de la planta produjeran este compuesto y tuvieron éxito: los tomates acumularon hasta 150 milígramos de levodopa por cada kilo. un bombazo. Sobre todo, porque el trabajo demuestra que es posible crear biofábricas de levodopa y abre la puerta a que este tipo de vegetales empiecen a convertirse en una alternativa que vaya mucho más allá del arroz dorado.

Un gran avance, que muchos calificarán de antinatural, pero que puede llegar a salvar vidas ¿no os parece? Si quieres saber más sobre noticias similares a esta, no dudes en pasarte por La Fosa Berete a darte un baño con nosotros...


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