Ayahuasca: de alucinógeno prohibido a esperanza para el párkinson y el alzheimer

La sabiduría ancestral que alberga la ayahuasca (cuyos ingredientes son ilegales en la mayoría de países del mundo) no sólo se muestra en sus conocidas experiencias alucinógenas, acompañadas en ocasiones de importantes revelaciones espirituales. Ni tampoco en ser una alternativa a la hora de regular las emociones y devenir, por su efecto terapéutico, en un hipotético potencial en tratamientos de trastornos como la depresión, como ya han constatado diversas investigaciones científicas.

Esta bebida chamánica, propia de países amazónicos como Colombia, Perú, Brasil y Ecuador, contiene un principio activo que, además, es capaz de impulsar la formación de nuevas neuronas. Un insólito hallazgo que abre un nuevo camino para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer o el párkinson.

Fotografía de un montón de plantas de Ayahuasca
Fotografía de un montón de plantas de Ayahuasca

Científicos de la Universidad Complutense de Madrid han constatado, tras un estudio de cuatro años, que la ayahuasca es capaz de formar neuronas en el hipocampo (una parte del cerebro que es en gran parte responsable de la memoria y el aprendizaje), y otras células neurales como astrocitos y oligodendrocitos.

La sustancia responsable de inducir a ello es precisamente la misma sustancia que promueve los efectos alucinógenos en este brebaje. Se trata de la dimetiltriptamina, conocida como DMT, que se encuentra en las hojas de la chacruna (Psychotria viridis), uno de los ingredientes que forma parte de este té chamánico.

El equipo de investigadores trabajó primero en células in vitro y después con la inyección de ayahuasca a un grupo de ratones durante un período de tres semanas, y a intervalos regulares. A estos ratones se les presentaron una variedad de tareas diseñadas para evaluar su memoria y aprendizaje y, dicen los autores del estudio, el hecho de que se desenvolvieran mejor en estas tareas después de recibir un tratamiento con esta bebida indica que las neuronas recién formadas se habían vuelto funcionales, con lo cual las capacidades cognitivas de estos animales se vieron aumentadas.

La actividad de las células madre donde se forman nuevas neuronas es especialmente intensa durante el desarrollo embrionario, pero cuando crecemos su acción decae. Aún así, nuestro cerebro adulto tiene toda la maquinaria celular necesaria para la formación de nuevas neuronas, pero no la utiliza de manera regular.

No sé si será efectivo en la lucha contra estas terribles enfermedades, pero lo espero de todo corazón.

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