“La discapacidad física no da miedo”

Las brujas, publicada en 1983, es una de las novelas infantiles más famosas de Roald Dahl. En ella, un grupo de brujas que viven camufladas como personas normales celebran una importante convención en un hotel donde también se encuentra el niño protagonista. No tarda en descubrir que las hechiceras quieren convertir en ratones a todos los infantes de Reino Unido; un plan del que él mismo es víctima.

El libro ha tenido numerosas adaptaciones, tanto en el teatro como en la radio o el cine, como la que dirigió Nicolas Roeg con Anjelica Huston como gran bruja mayor. Este año se ha estrenado una nueva versión a manos de Robert Zemeckis, que cuenta con Anne Hathaway de bruja principal.

Una diferencia importante entre la película de 1990 y la actual ha sido reemplazar los efectos especiales y marionetas ratoniles de Jim Henson por una inevitable ensalada de efectos visuales en CGI. Pero ese cambio también ha traído una peculiar novedad en el diseño y caracterización de las brujas malvadas que no ha sentado muy bien a parte del público.


En concreto, diversas personas con discapacidad diversidad funcional han lamentado que Las brujas de Roald Dahl recurra al camino de caracterizar a sus villanas con diversidades funcionales físicas. En esta versión de la historia, cuando las brujas se quitan pelucas y disfraces, descubriendo su auténtica identidad, se ve que carecen de dedos centrales en las manos. Una característica conocida como ectrodactilia (o síndrome de Karsch-Neugebauer), una enfermedad hereditaria que implica tanto la ausencia de partes o dedos completos, sindactilia (fusión de dedos adyacentes) o dedos de medidas inusuales. Esta malformación congénita afecta a seis de cada 10 mil nacimientos, con figuras tan destacadas como la pianista coreana Lee Hee-ah.

La nadadora paralímpica Amy Marren (campeona del mundo en 2013) ha sido una de las primeras voces es expresar su queja ante esta decisión. Sobre todo, señalando que ese detalle se distancia de la descripción de las brujas que hizo Roald Dahl en su libro, ilustrado como de costumbre por Quentin Blake.

Así representó el artista la descripción de Dahl. En la novela dice que los pies de las brujas son “pezuñas cuadradas sin dedos” y en las manos tienen “garras en vez de uñas”.

Sin duda alguna, una "cagada" de Warner, que hay que sumar a las muchas, que lleva arrastrando desde hace unos años (parece que nadie dirige el estudio como debería). Es triste ver, que intentan hacer pasar una diversidad funcional, por algo terrorífico, pero bueno, son los mismos a los que le pareció buena idea ponerle pezones al traje de Batman en "Batman Forever" y su secuela "Batman y Robin", no se podría esperar nada distinto de esta gente ¿no os parece?.

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