¿Qué son las Cataratas?

Las cataratas son la opacidad u oscurecimiento del cristalino, que ocurre desde el nacimiento o por degeneración del tejido.

El cristalino es una estructura transparente, similar a un lente, que se ubica justo detrás del iris y se encarga de refractar la luz. Sin él es imposible que se forme la imagen visual en la retina. Por eso, al opacarse, causa de entrada una disminución de la agudeza visual. El síntoma de la catarata es la disminución de la agudeza visual, esto significa que puedes tener:
  • Visión borrosa: ya no ves imágenes nítidas y, no importa si descansas, usas lágrimas artificiales o tus anteojos, no logras ver con claridad.
  • Sensibilidad a la luz: ahora te molestan las luces de los faros, de los carros, te cuesta manejar de noche y te sientes encandilado con la luz solar del medio día.
  • Alteración en la visión de color: los colores no son tan brillantes y, frecuentemente se ven amarillentos.
  • Visión doble: sientes que se forman dos imágenes en vez de una y esto puede causarte mareos.


Ante cualquiera de estas molestias es importante que acudas al oftalmólogo.

Las causas de este problema son muchas, pero, el envejecimiento y la exposición solar sin protección pueden tomarse como las principales. Entre los motivos que pueden desencadenar esta enfermedad están:
  • Predisposición genética: cuando tus parientes cercanos como hermanos, padres o abuelos tienen este problema, la probabilidad de que lo sufras es mayor.
  • Exposición actores de riesgo: como el consumo excesivo de alcohol, tabaco y la exposición frecuente a la luz solar sin protección.
  • Ingesta de ciertos fármacos como los corticoesteroides.
  • Sufrir de otras enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
  • Haber sufrido de una lesión o cirugía ocular.
  • Tener más de 60 años.
Lo más común es que este problema sea gradual se desarrolle de forma lenta. Por eso, una buena forma de diagnosticarlo en fases iniciales es mediante consultas anuales con el oftalmólogo. Las causas de este problema son muchas, pero, el envejecimiento y la exposición solar sin protección pueden tomarse como las principales. Entre los motivos que pueden desencadenar esta enfermedad están:
  1. Predisposición genética: cuando tus parientes cercanos como hermanos, padres o abuelos tienen este problema, la probabilidad de que lo sufras es mayor.
  2. Exposición actores de riesgo: como el consumo excesivo de alcohol, tabaco y la exposición frecuente a la luz solar sin protección.
  3. Ingesta de ciertos fármacos como los corticoesteroides.
  4. Sufrir de otras enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
  5. Haber sufrido de una lesión o cirugía ocular.
  6. Tener más de 60 años.
Lo más común es que este problema sea gradual se desarrolle de forma lenta. Por eso, una buena forma de diagnosticarlo en fases iniciales es mediante consultas anuales con el oftalmólogo.

Así que ya sabéis, si empezáis a notar algo parecido, no dudéis en acudir a vuestro especialista más cercano. Desde La Fosa Berete siempre estamos dispuestos a facilitaros toda la información que podamos para que sepáis a que podéis enfrentaros. Si queréis saber más, no dudéis en daros un chapuzón con nosotros.

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