Las terapias de estimulación cognitiva mejoran la calidad de vida de las personas con alzheimer

El alzheimer es una enfermedad terrible, pero además, la pandemia y, especialmente los meses de confinamiento, han perjudicado a las personas que la sufren y han puesto de relieve la importancia de tratar esta enfermedad, por ahora incurable, si se quiere mejorar la calidad de vida de los pacientes. Con los enfermos encerrados en casa, sin poder acudir a los centros de día ni recibir las terapias de estimulación cognitiva por culpa de la crisis sanitaria, las familias y los especialistas han comprobado como este trastorno neurológico progresivo se ha acelerado.

No hay por ahora ningún estudio sobre los efectos de la pandemia en los enfermos de alzheimer, pero lo han vivido y sufrido en primera persona los terapeutas de los centros de día, las familias de los enfermos y en su propio cerebro los pacientes. “La crisis sanitaria y la crisis social han dejado ver la importancia de las terapias no farmacológicas. Los usuarios regresaron peor, casi todos pasaron de fase; esto nos da la razón, las terapias cognitivas funcionan si se hacen desde el principio de la enfermedad y seriamente”, destaca María Jesús Lerín, directora del nuevo centro terapéutico de estimulación cognitiva para el alzheimer de la Fundación Rosa María Vivar, en Reus (Baix Camp).


Uno de los usuarios del centro terapéutico de Reus dejó de comer durante el confinamiento y acabó muriendo. La mayoría sufrió los efectos de la desorientación y la imposibilidad de mantener la rutina, con el día a día de los tratamientos de estimulación. Los enfermos en una fase moderada son los que peor lo han pasado, porque no entendían por qué no podían salir a la calle o no veían a la familia. “Tuvimos llamadas durísimas”, recuerda Lerín.

Las familias reivindican más recursos públicos para las terapias de estimulación cognitiva y los tratamientos no farmacológicos. Las asociaciones creadas por todo el territorio por iniciativa de los familiares intentan como pueden llenar el vacío de las administraciones públicas. Es el caso de la Asociación de Alzheimer Reus y Baix Camp (1998), que dirige la gestión terapéutica del nuevo centro de día abierto hace un año en Reus gracias a la iniciativa de una entidad privada (Fundación Rosa María Vivar). Durante mucho tiempo batallaron para tener un lugar bien dotado para poder atender mejor a sus enfermos, además de socializarse. Viven un sueño.

Los talleres de memoria, como el que hay en este centro de Reus, son una buena herramienta para la detección rápida de los primeros indicios, incluso antes de la posible aparición de la enfermedad. Habrá que incidir mucho en la prevención.

Con el incremento exponencial previsto por todos los expertos de la enfermedad de Alzheimer en todo el mundo, si no se descubre una curación y sigue subiendo la esperanza de vida, habrá que replantearse el papel de los sistemas de atención sanitaria pública a este trastorno. En todo el mundo hay 46,8 millones de personas que viven con la enfermedad de Alzheimer u otras demencias. Desde La Fosa Berete apoyamos el uso de terapias cognitivas. Si quieres saber más sobre esta noticia u otras similares, no dudes en pasarte por aquí y dejar tu apoyo (ya no hace tiempo de darse un baño ¿no?)

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