¿Reconoces el Parkinson?

Hoy el post va de información sobre un mal que por desgracia muchos y muchas podemos acabar sufriendo: El mal de Parkinson. Este mal es una enfermedad neurodegenerativa que en España afecta hasta el 1% de los mayores de 60 años y el 3% de los mayores de 80. 


Se caracteriza por la destrucción de un tipo específico de neuronas: las neuronas de la dopamina. Los primeros síntomas aparecen cuando más de la mitad de las neuronas dopaminérgicas han desaparecido. Sin embargo pueden aparecer signos de advertencia. Aunque la evolución es única para cada persona, pueden distinguirse cuatro fases de la enfermedad:

Comienzo y aparición de los primeros síntomas y diagnóstico.

Esta fase puede tener una duración variable. Probablemente el Parkinson comenzó cinco a diez años antes de que se declare la enfermedad. Es porque a lo largo de ese tiempo se ha ido destruyendo silenciosamente una cantidad variable de neuronas dopaminérgicas.

Recordemos que estas son un tipo de células encargadas de producir dopamina. La dopamina es una sustancia que posibilita funciones relacionadas con la motivación, las sensaciones de placer y bienestar, el movimiento y varias funciones cognitivas superiores.

Es una etapa muy difícil, la aparición de los síntomas es motivo de preocupación y la persona diagnosticada con Parkinson debe aceptar que tiene una enfermedad crónica progresiva.

Equilibrio terapéutico

Muchas veces esta fase se denomina “luna de miel”. Los enfermos de Parkinson en realidad rechazan esta denominación porque puede llevar a engaños y trivializar el impacto que tiene este mal. En esta fase la vida diaria se ve menos afectada y los tratamientos son más efectivos. Sin embargo, los síntomas están, la enfermedad sigue progresando y las dosis se deben ir reajustando varias veces. Puede tener una duración entre tres y ocho años.

Complicaciones motoras

El tratamiento farmacológico del Parkinson genera complicaciones motoras. Para minimizarlas se necesita un ajuste muy preciso de las dosis y los tiempos de ingesta, pero no pueden evitarse por completo.

En esta etapa se observan efectos secundarios como las discinesias, que son movimientos involuntarios anormales, pero no son los únicos trastornos del comportamiento causados por esos medicamentos.

Etapa avanzada.

Se caracteriza por la aparición de los signos axiales: caídas, pérdida del equilibrio, dificultades para tragar, trastornos vegetativos. Esta es la fase más reconocible de este mal.

Espero que esta información os resulte de ayuda, y recordad haceros un chequeo de vez en cuando para, si tenéis posibilidades de sufrir este mal, poder cogerlo a tiempo, para minimizar así lo máximo posible sus síntomas.

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