Nanopartículas contra la ceguera

La medicina y la tecnología son dos disciplinas científicas que se han desarrollado de la mano, y que no dejan de sorprenderme. La primera, y con más hincapié en las últimas décadas, ha bebido de los descubrimientos de la segunda curando enfermedades con tratamientos e implantes avanzados imposibles siquiera de imaginar hace no mucho tiempo, que parecen sacados de la mente de Phillip K.Dick.

Estos implantes han permitido oír a personas sordas y caminar a personas con algunas minusvalías severas. Las últimas investigaciones en este campo tienen como objetivo recuperar la visión a personas invidentes o con bajo grado de visión empleando implantes cada vez menos invasivos, a costes muy bajos y, cómo no, de alta tecnología.

Resulta que dentro del Istituto Italiano di Tecnología (Instituto Italiano de Tecnología, en castellano) están trabajando en un nuevo proyecto en la línea de solucionar algunas patologías oculares de la retina con implantes que no requieran de complejas operaciones. Los últimos descubrimientos son realmente prometedores y se espera que la técnica pueda aplicarse a los humanos pronto.


El tamaño de las nanopartículas, asegura, es de unos 300 nanómetros (300 veces más pequeño que el diámetro de un cabello) y "este material, como hemos demostrado, ya lo podemos inyectar ofreciéndonos grandes ventajas". La primera de ellas, según nos explica Bramini, es que no necesita requiere de una cirugía como tal. Tan solo un pinchazo y posterior inyección directamente sobre el globo ocular. La segunda es que las nanopartículas pueden fluir a lo largo de la retina y no se quedan en un lugar fijo, ocupando todo el espacio disponible sin distinción. "Es especialmente positivo para las personas que tengan un daño más extenso, pues pueden solucionar una lesión más grande"."Estas nanopartículas son un polímero fotoactivable, una vez que reciben luz se excitan y, cuanto están en contacto con la membrana de la neurona, pasan esa excitación a la misma neurona. Sabemos que las neuronas funcionan con impulsos eléctricos y responden a esa carga que les pasa la nanopartícula".

Una retina sana convierte la luz en impulso eléctrico para las neuronas retinianas. Lo que ha hecho el equipo de Mattia Bramini es sustituir esa función en una retina dañada por las nanopartículas que se comunicarán directamente con las neuronas retinianas. "Esos impulsos eléctricos recibidos por las neuronas de la retina pasan a la corteza visual del cerebro que es la que se encarga de crear la imagen".

Si esto se convertirá en un tratamiento viable o no, solo el tiempo lo dirá, pero al menos de momento, todo hace prever que si, y que será algo revolucionario.

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