Recomendación Berete: Las Sesiones

A veces me sorprende que la base para un guion cinematográfico pueda ser, no ya una novela o un relato, sino un artículo periodístico. Pero es algo que lleva ocurriendo varios años, por ejemplo con "Argo" de Ben Affleck, o anteriormente con "El precio de la verdad", una película protagonizada por Hayden Christensen y que está basada en un artículo de Buzz Bissinger (y la cual os recomiendo encarecidamente). Pues esto mismo ocurre con "Las sesiones", la película de la que os quiero hablar hoy, y que esta basada en el artículo titulado "The Sessions", de Ben Lewin, publicado en 2012, donde el autor de las crónicas autobiográficas nos cuenta cómo perdió la virginidad, a los treinta y ocho años, con una terapeuta sexual.

Para aquellos y aquellas que lo desconozcáis, un o una terapeuta sexual, es un profesional sanitario en muchos países del mundo ( que no en todos), que se encarga de aplicar un conjunto de estrategias para tratar disfunciones del desempeño sexual cuando no hay etiología médica (fisiológica), o como complemento al tratamiento médico. Es un trabajo rodeado de polémica por mucha gente, ya que lo comparan con la prostitución.


Aun así, volvamos a la película, que me voy por las ramas. "Las sesiones" es una de esas comedias que pueden aparentar no serlo en su planteamiento. Debido a la enfermedad que asola al protagonista y al carácter de historia basada en hechos reales, el drama parece ser lo que se corresponde sentir ante su contemplación. Disfruto mucho esas primeras risas que te arrancan este tipo de películas, ya que a muchos espectadores les cuesta dejarlas salir. Estás en la sala y los que te rodean guardan un respetuoso silencio durante el que se limitan a contemplar. La primera vez que te ríes, aunque no puedas ver sus caras, percibes reprobación, incluso hay alguno o alguna que te mira mal (algo que me ocurrió en los Multicines Norte de Vigo, donde la vi por primera vez). Nadie más se ha reído y seguro que han pensado que eres un irrespetuoso falto de tacto con el séptimo arte. Y no es así, ya que como decía, disfruto cuando la película, con unos cuantos chistes más, confirma que se trata de una comedia y ya todos los demás se dejan llevar y se permiten a sí mismos reírse, pues ahora sí saben que corresponde. Y es que las comedias que introducen el humor en situaciones poco proclives tienen aún más mérito, si logran hacernos reír, pues han de romper esa barrera de silencio que se autoimponen los espectadores, pensando que es necesario comportarse de una manera determinada, en lugar de permitir que les arrastre lo que la película les hace sentir.

"Las sesiones" no solo la rompe, sino que desde ahí lleva a los presentes a desternillarse en carcajadas bien sonoras. La simpatía del personaje protagonista Mark O'Brien, encarnado por John Hawkes, en seguida se mete a todo el mundo en el bolsillo, los secundarios que lo rodean a un lado de la pantalla y a quienes le escuchamos desde el otro. Inexperto, pero nada mojigato, el periodista contagia su actitud ante la vida al tono del film, que encuentra en este su principal virtud.


Helen Hunt merecería el Oscar por esta tanto como por "Mejor imposible" (‘As Good as it Gets’, James L. Brooks, 1997), con un personaje que también saca lo mejor de seres incompletos, con una variante carnal que hace de este caso una opción más moderna y valiente, y que fue tremendamente criticada por su interpretación en esta película.

William H. Macy, (Frank Gallagher en la espectacular versión americana de "Shameless") en el papel de “cura enrollado” que solo podría encontrarse en la California de los años ochenta, está glorioso desde antes de abrir la boca. Moon Bloodgood abandona su look de mujer sexy (como si alguna mujer no fuese sexy ¿verdad?) para tal vez reencaminar su carrera con un personaje más interesante que, desde su absoluta discreción, aporta grandes momentos. Y así se podría seguir con la larga lista de secundarios que no por intervenir escasos segundos hacen peor su papel.

La figura del terapeuta o la terapeuta sexual, es algo de lo que ya he hablado en varios artículos que hice llegar al blog, además de comentar sobre el tema en mis redes sociales. La gente que me conoce, sabe, que opino que todo el mundo debe poder elegir su sexualidad, además de que todo el mundo ( y eso incluye a personas con diversidad funcional), debe tener acceso a una educación sexual adecuada (las personas con diversidad funcional no son "angelitos asexuados" como se llegó a decir en un artículo hace un par de semanas en un periódico de tirada nacional en España). La verdad es que la cinta me encanta, es graciosa sin llegar a ser obscena. Las interpretaciones son de lo mejor que se puede ver, y por eso y todo lo demás os la recomiendo.

Publicar un comentario

0 Comentarios