Recomendación Berete: El Castor

Reconozco que hace días que me despierto un poco "de bajón", y aunque el blog va íntegramente sobre la diversidad funcional, no quería dejaros más tiempo del necesario sin un post. Así que me he preparado un café con hielo, y aquí estoy escribiendo sobre una película que volví a ver ayer noche al no poder pegar ojo (llevo muy mal el calor). Recuerdo que la primera vez que la vi, me despertaba cierta curiosidad, y más con un título como: "El castor (The Beaver)". La película en sí, trae la asociación entre Jodie Foster y Mel Gibson (que habían trabajado juntos como intérpretes en "Maverick"), quienes se conocen desde hace años y lo que parecía percibirse como un intento por parte de la actriz y directora de sacar del pozo de las malas actuaciones públicas al también actor y director Mel Gibson, por la amistad que les une. 


Para aquellos y aquellas que no lo sepáis, "El Castor", trata de un director de una empresa de juguetes, que está atravesando una depresión, que le puede llevar a perder todo, desde su trabajo, su buen nombre e incluso a su familia, hasta que un día, encuentra una marioneta con forma de castor, que se transforma en una herramienta para que el pueda liberar la tensión acumulada que hace que no salga de esa espiral depresiva.

Al principio, no tenía nada claro de que iba la cinta, pero decidí darle una oportunidad y he de decir que fue toda una grata sorpresa. Los primeros minutos del film me atraparon y cautivaron, gracias a grandes interpretaciones, a un humor muy bien llevado y a un planteamiento muy efectivo de la historia. Ese tono del comienzo, que se torna lo más interesante del film, por desgracia se va perdiendo para paulatinamente dejar entrar al componente melodramático. El paso de un tono a otro, que suele ser complicado, no está mal hecho, pues se produce poco a poco y el espectador supongo que en general no tiene problema para saber cómo reaccionar en cada tramo. Pero el hecho en sí de perder la capacidad de ironizar lo que provoca que la película vaya perdiendo fuerza.

Me atrae ese concepto de despegar con un personaje sumamente deprimido para presenciar su recuperación y remontada. Muchas películas han mostrado esa transformación sin siquiera situar este problema psicológico como eje central, sino únicamente para demostrar que la peripecia era tan fantástica que salvaría la vida a cualquiera. En estos casos se suele hacer ver que, si bien las terapias y curaciones habituales no han hecho nada por animar al sujeto, lo que ocurre en el film, aunque nadie pudiese pensar que vaya a ser beneficioso, transforma la vida del personaje. Aquí encuentro todos estos ingredientes, por lo que "El castor (The Beaver)", me encanta. Incluso comulgo con ese castor, que se introduce con dificultad y que en sus primeros segundos camina sobre esa línea tan fina que separa lo que aceptamos de lo que nos resulta ridículo, porque lo entiendo como una "externalización" de lo que está dentro de la mente del protagonista.


(Posibles spoilers) Aun así, sin embargo, también existe un grado de irrealidad, al que se llega por el sobredimensionado de las consecuencias, y que impide que esa satisfacción sea plena. Podemos creernos, casi como si de una broma se tratase, esa exageración de reflotar la empresa gracias al castor y de que los subordinados no aprovechen esa muestra de locura para desbancarlo y tomar su lugar, de acuerdo, o que apenas se muestre como algún "imbécil" aproveche para burlarse de su jefe con una diversidad funcional mental. Pero la resolución general a la que se llega, en un momento en el que ya no caben las bromas, es demasiado blanda. El final es "typical americano", lo que provoca que todo lo que el film había conseguido hasta ahí, se vaya por el retrete.

La subtrama del hijo adolescente, el ya fallecido Anton Yelchin es el peor punto del film. En un primer momento se agradece que haya una historia adicional y parece refrescante que trate sobre jóvenes e incluso que sea el relato de un inadaptado que va consiguiendo contacto humano. Pero más adelante, esta trama se torna aún más exagerada, irreal y melodramática que la de los adultos. Esa "animadora profunda", interpretada por una en mi opinión, grandiosa Jennifer Lawrence, que necesita expresar la pena por la pérdida de un hermano a través del graffitti es un personaje poco creíble, aparte de cargante, y la forma en la que el chaval la salva (como el castor ha salvado a su padre), también resuena demasiado en lo fantasioso. Algo que me llevó a sacar la conclusión de que aunque en temas de salud mental, todos podríamos necesitar ayuda en algún punto, es cosa nuestra y solo nuestra salir de ese pozo que es la depresión.

Personalmente, me ha encantado la película, que aun sin ser una obra maestra, muestra muy bien, sobre todo en la primera mitad de la cinta, lo que significa padecer una depresión, y aunque podamos necesitar ayuda para volver a estar bien, solo necesitaremos las herramientas adecuadas (lo que a unos y unas les funciona, no tiene porque funcionarle a los y las demás). 

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4 Comentarios

  1. Es una película con su punto de sal. La vi hace tiempo y la recuerdo con cariño. Me has llevado de vuelta aquel tiempo 💖🐾

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    1. Me pasó lo mismo al revisionarla...al menos a mi me encanta. Un saludo :)

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  2. Me gustaría verla por las relaciones que analizas. Buena reseña. Saludos

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    1. Al menos a mi me encanta y se la recomiendo a todo el mundo, aunque no esperes nada del otro mundo eh

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