¿Que mundo queremos dejar tras el Covid-19?

Para aquellos y aquellas que lo desconozcáis, más de 1500 millones de personas con diversidad funcional se enfrentan a barreras arquitectónicas, a problemas asociados a la incomprensión de los demás, cada día; al estigma de la mal llamada "discapacidad"; a la falta de accesibilidad; a la nula inclusión; a la carencia de medios; a la falta personas que conozcan la lengua de signos; a la no señalización apropiada; a todo aquello que no se hace para todos, pero que echamos en falta solo si alguna vez, por algún accidente, cambia nuestra forma de leer, de ver, de caminar, de vivir, en definitiva.

A pesar de los numerosos mensajes que se vuelcan a diario en torno a la diversidad funcional (llamemosla así), en medios y redes sociales, lo cierto es que la sociedad, cree que se ha hecho mucho y existen avances, pero los afectados, ven escasos medios; muy pocas ayudas y una invisibilidad latente que se palpa en el día a día por toda la sociedad. ¿Quién no conoce un caso de "discriminación"? Me refiero, a algo tan sencillo, como que hay por ciudades de todo el mundo, gente que no puede ni subir a las aceras, por ser estas demasiado altas...


Por culpa de la pandemia del Covid-19, las personas con diversidad funcional se ven asistidas por sus respectivas familias, que son las que les permiten seguir viviendo sin que esas carencias se visibilicen, aunque cualquiera que sepa un poco del tema, sabe que esto no es suficiente ni de lejos. Nadie sospecha cómo puede hacer la compra una persona con problemas de visión si las webs, la mayoría, no son accesibles para todos, algo que está cambiando poco a poco, gracias a avances como "Alexa" de Amazon. Cómo es factible que una persona sorda, acceda a contenidos para entretenerse si casi toda la programación está hecha para los demás (no sabéis a caso, que la mayoría de contenido audiovisual, no tiene opción de añadir subtitulos, ¿verdad?). 

Ciertamente dentro de los objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los derechos de las personas con diversidad funcional, esos que se citan referidos en la Convención de Derechos de las Persona con Discapacidad de la ONU, deberían existir ya una política social que amparara a los colectivos, cada vez, más numerosos, de diversidad funcional, porque en la edad adulta, al llegar la vejez, la diversidad funcional sobrevenida asola como otra pandemia a las familias (eso si no es la propia soledad, cada vez más patente en la sociedad de hoy en día, la que asola a esta gente).

Aquellas personas con diversidad funcional viven confinadas en su propio universo aunque no quieran. Ese que no se comparte porque salir de la zona de confort, supone, a todas luces, entender cómo puede deambular una persona que no ve por una ciudad como Madrid, o cómo puede coger el metro alguien que vaya en silla de ruedas en Paris.

Durante mucho tiempo se ha hablado del empoderamiento de este colectivo, o de su bienestar social, o de la pertenencia y dignidad asociadas al mero reconocimiento de su propia diversidad funcional en medios de todo el mundo, independientemente del tufo político que les sobrevuele, pero lo cierto, es que en momentos como el que nos ocupa, con la COVID-19, en pleno siglo XXI se ha vuelto a materializar la vulnerabilidad de un colectivo que no solo no ha evolucionado sino que está más carente que nunca de ayudas, (me refiero en plural). Ayudas técnicas, humanas, sociales, políticas que verdaderamente amparen a las personas que sin sus familiares no son independientes ni podrán serlo jamás.

Repensar los modelos de la mal llamada "discapacidad" sería tanto como hacer accesibles las ciudades, los bares, las tiendas, etc. en donde hoy todo no es para todos. La eliminación de las barreras, de los obstáculos estructurales y de todo cuanto no sea accesible como medio de vida, es tanto como volver a comenzar la tarea y no improvisar con programas que reflejan, una vez más, que son los que nadie ve, pero adonde llegaremos todos, sin dejar uno. Algo que para que negarlo, a estas alturas de la vida dudo que llegue a cambiar, no por que no lo merezcan, o no lo necesiten; ese modelo "utópico", no llegará a ocurrir, si no cambiamos nuestra manera de ver el mundo (si, pluralizo por que es como el cambio climático, es cosa de todas y todos), así que preguntaros: ¿Que mundo queremos dejar tras el Covid-19?

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