Diversidad funcional visceral ¿Qué es? ¿Por qué necesita más visibilidad?

Tras una mañana algo movidita, y no precisamente por salir a hacer ejercicio, me puse a buscar algo que poder divulgar en este blog, y me encontré con un artículo sobre la diversidad funcional visceral (también conocida como discapacidad visceral), que a mi parecer merece más reconocimiento del que tiene.

Icono DisOrganic de Cocemfe

¿Qué es?

La diversidad funcional visceral (o discapacidad visceral), también conocida como diversidad funcional orgánica, es aquella que sufren los individuos con algún problema en el funcionamiento de órganos internos.

Estas personas se encuentran impedidas de llevar su día a día con total normalidad, aunque estas complicaciones no afecten para nada a aspectos intelectuales, sensoriales o motoras.La diversidad funcional visceral puede impedir la plenitud en distintos sistemas del individuo: cardiovascular, hematológico, inmunológico, respiratorio, digestivo, metabólico o endocrino.Algunos casos más específicos son la fibrosis quística de páncreas, la cardiopatía congénita o la insuficiencia renal crónica terminal.

¿Por qué necesita más visibilidad? 

Esta diversidad funcional parece ausente en distintos niveles para dotar a las personas que la sufren de los derechos que necesitan para mejorar su calidad de vida.

Diversas organizaciones lamentan la escasa inclusión de este colectivo, ya no solo a nivel laboral, sino en la educación, la salud o la planificación de vida, por ejemplo. En ocasiones, los casos de diversidad funcional visceral sufren algún tipo de subdiagnóstico, es decir, no se reconocen como tal y, por tanto, no es posible acceder a una cobertura integral de medicación, salud y ayudas para rehabilitación. Las personas que sufren diversidad funcional visceral u orgánica no están reconocidas en los baremos que establecen la Administración y, por tanto, quedan al margen de toda ayuda que contribuya a mitigar el estilo de vida deficitario que tienen.

La realidad es que los afectados por una diversidad funcional orgánica tienen grandes obstáculos para acceder o mantener un empleo, compatibilizar su vida diaria con los tratamientos necesarios y, además, enfrentarse a una sociedad que desconoce o ignora la magnitud de sus dolencias y su frustración por no estar al nivel del resto de tipos de diversidad funcional en cuestiones de atención del Estado. Otra de las cuestiones fundamentales de este asunto es que, en ocasiones, la diversidad funcional visceral puede conducir a otra clase de incapacidad física, como los casos en que algún tratamiento quirúrgico afectan a funciones motrices con limitaciones físicas.

Existe un vacío legal considerable sobre el reconocimiento de estos problemas como realmente se necesita para mejorar la calidad de vida, ya no solo de los afectados, sino de quienes le rodean, que sufren con ellos sus consecuencias.La lucha por que se incluyan en los criterios para otorgar ayudas públicas a este colectivo no ha cesado en los últimos años, puesto que las consecuencias, a pesar de no ser tan visibles a ojos de la sociedad, son muy severas en la rutina de cualquier persona, incluso en las tareas que parecen más insignificantes.

Por todo esto y más, desde La Fosa Berete queremos hacer ver este tipo de diversidad funcional que no es tan conocida.

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