La cafeína podría reducir el riesgo de sufrir Parkinson

Para los que no lo hagais, aun estáis a tiempo de comenzar vuestros días con una taza de café, que además de despertaros, también os puede proteger. Resulta que la ingesta de cafeína podría reducir el riesgo de sufrir Parkinson, según investigadores estadounidenses, que explican que el consumo de cafeína, aumenta el ácido úrico en la sangre, un neuroprotector ante la enfermedad.

Rachit Bakshi, investigador principal y miembro del Departamento de Neurología del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (ambos en Estados Unidos), lo explica así: "Tanto la cafeína como el ácido úrico poseen propiedades neuroprotectoras", y así se ha demostrado en modelos animales, lo que "aumenta su potencial de ralentización del Parkinson".

Fotografía de 2 tazas de café bien adornadas

Para demostrar su efectividad en humanos, los investigadores llevaron a cabo un estudio sobre 566 individuos (369 con Parkinson idiopático y 197 sanos). Se midió el ácido úrico y se preguntó por el consumo de cafeína (a través de café, té y refrescos con cafeína. La ingesta de cafeína fue menor en pacientes con Parkinson idiopático en comparación con las personas sanas y las probabilidades de tener la enfermedad disminuyeron significativamente con el aumento del consumo de cafeína, que se evaluó en función de la edad, el sexo, el índice de masa corporal y el ácido úrico en plasma.

No obstante, según nos cuenta Neuroscience News, estos mismos investigadores advierten que un ensayo clínico reciente de un tratamiento que elevaba el ácido úrico no demostró beneficios para las personas con Parkinson tras el paso de los años. Por lo tanto, las estrategias para elevarlos pueden ser perjudiciales y no se pueden recomendar. Respecto a la cafeína, aún no se ha estudiado rigurosamente en un ensayo a largo plazo en relación con el Parkinson, por lo que tampoco se puede recomendar la ingesta de cafeína. Sin embargo, las personas que actualmente toman cafeína en el café o el té pueden beneficiarse de su potencial terapéutico, aunque no esté demostrado completamente. Supongo que tendremos que esperar a que lo confirmen, si es que se llega a dar el caso. Mientras tanto, no se vosotros, pero al menos yo, voy a seguir disfrutando de mi taza de café cada mañana.

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