El aislamiento se convierte en un reto para algunas personas con diversidad funcional

Hoy os quiero traer un artículo diferente, para que todos y todas podamos entender como está afectando a las personas con diversidad funcional, esto del confinamiento.

Tras semanas de estricta cuarentena, Mohammed, un niño de 14 años con autismo, tomó un pico (si, habéis leído bien) y comenzó a golpear una pared de su casa con la esperanza de poder salir. Su explicación: “Demasiado tiempo en casa, demasiado difícil esperar".

El confinamiento por el coronavirus es una prueba especialmente difícil para los niños con diversidad funcional y sus familias, que tratan de atenderlos en casa ahora que las escuelas especiales y los programas de apoyo han cerrado. Mohammed no ha vuelto a tomar la herramienta desde el incidente del mes pasado, dijo con alivio su padre, Salah. Pero su hijo sigue exasperándose y dice “Quiero tirar la casa abajo”.


La familia, como otras que contaron su experiencia a The Associated Press, habló bajo condición de ser identificados solo por su nombre para proteger la privacidad de los menores. Para empeorar las cosas, la madre de Mohammed, que trabaja en una residencia de ancianos, dio positivo por COVID-19, la enfermedad provocada por el virus. Durante semanas, tuvo que vivir aislada en la planta alta de su casa en el suburbio de Mantes-la-Jolie, en París, alejada de la familia. Su estado de salud ha mejorado desde entonces.

Esto fue especialmente complicado para Mohammed, quien tiene una relación muy estrecha con su madre.

Una situación complicada, que nos deja ver la situación tan complicada, y posiblemente común que están viviendo muchas familias.

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