Las personas con ceguera pueden sentir al Dépor gracias a él

No soy un fanático del Deportivo de la Coruña, como sabrán aquellos y aquellas que me conocen, pero esta historia merece todo mi respeto: "Escoita" es su proyecto pionero para derribar barreras en el acceso al deporte de la gente con discapacidad visual, y él, Jesús Suárez, un personaje de corazón blanquiazul autor de 1906. Un himno no oficial pero viral, que alcanzó las 80.000 escuchas en un día, y toda una declaración de amor al Dépor que vio nacer y crecer su afición. "Yo soy atemporal. Como no me veo en el espejo, tengo el recuerdo de cómo era con 35. No veo si me salen arrugas o se me pone el pelo blanco. Me detuve en el tiempo. La gente que ve se ve envejecer. Es una ventaja que tengo, verme siempre joven. Soy inmortal a nivel visual", afirma. Su enfoque es una épica lección. Jesús Suárez perdió del todo la vista hace ocho años, pero vio nacer a su hijo, Juan, que será siempre un niño para él.

Fotografía de Jesús


"Escoita es un proyecto pionero en el campo de la accesibilidad. Con él, las personas con ceguera o déficit visual pueden seguir eventos deportivos", avanza quien se centró, para empezar, en el deporte rey, "para conseguir hacer palanca en el resto de los deportes".

El sistema funciona de manera parecida al de los dispositivos de audioguía que se utilizan en los museos. "Antes del partido, a la entrada, te dan unos aparatos como unos walkie-talkies, una especie de monocasco que por un oído te narra el partido y, por otro, te permite entrar dentro del ambiente del estadio, así que te permite sentir esa pasión".

La radio tiene a veces retraso por culpa del satélite; "no es un directo real", recalca Jesús, que advierte otros goles que Escoita le marca a las transmisiones radiofónicas: "No hay desconexiones para los anuncios. Y la idea de la radio como nació se ha ido perdiendo un poco. A día de hoy, se televisan todos los partidos de fútbol, con lo cual la radio se ha adaptado a las televisiones. Hay multitud de comentaristas, y no una narración pura como cuando yo era joven, en los años 80, cuando la cosa consistía en contar, básicamente, lo que estaba ocurriendo. Ahora, se ha convertido en un show comercial que consiste en entretener y no contar".

Jesús no eligió ser ciego. "No lo elegí. Me tocó por una desgracia, pero no me tiene por qué tocar quedarme en casa sin disfrutar de algo que me encanta, como el deporte". Su proyecto es la respuesta del campeón a lo adverso.

Desde aquí afirmo, que nos hace más falta gente como Jesús, ¿No os parece?

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