Pau Navarro, con tetraplejia, esquiva el veto de Air France para viajar a un campus a Oslo

Si, ya sé que esta noticia es vieja (es del mes pasado), pero para los que no lo sepáis, Pau Navarro es un "crack" en lo suyo, que merece nuestro respeto, aunque sea tarde. "Quien la sigue, la consigue”, suena la voz de Pau Navarro (20) con un inconfundible tono de satisfacción. Su historia, la reciente y la que escribe desde aquel fatídico 17 de septiembre del 2018, es un relato de superación. De tenacidad. De no rendirse. Igual que se pasó 4 meses para aprender a vivir en una silla de ruedas, Pau no ha tardado ni tres días en salvar su último obstáculo: poder volar solo a Oslo, a un campus de esquí para personas con lesiones medulares, venciendo el veto que le ponía Air France, que le obligaba a viajar acompañado.


Pau Navarro, ahora jugador de rugby adaptado en el BUC de Barcelona, era uno de los cuatro jugadores de balonmano de Granollers que se desplazaban a Montilivi aquel 17 de septiembre del 2018 a ver un Girona-Celta. En la AP-7 perdieron la vida sus compañeros y amigos Martí Batallé y Xavier Pocurull, y Pau, la movilidad del pecho hacia abajo por las graves lesiones medulares que sufrió en el accidente. La tetraplejia que le acompaña desde entonces no ha sido una excusa para él, que como deportista de alto rendimiento que fue en el BM Granollers –plata en el Mundial juvenil 2017– entiende el deporte como socio imprescindible de su nueva vida. De ahí que pretenda probar el esquí adaptado en un campus especializado en Oslo, el 9 de marzo.

Miró opciones de vuelos, escogió Air France por comodidad horaria, pero se topó con la normativa restrictiva de la compañía, que le impedía volar sin acompañante, según relata el joven a La Vanguardia . Después de llevarse la sorpresa inicial de tener que comprar el billete de antemano, antes de poder saber qué asistencia le prestaba la compañía, Navarro se sometió a un cuestionario vía telefónica.

–Me preguntaron si podía caminar, qué tipo de silla hago servir, cuánto peso, cuánto mido, si necesito ayuda para ir al lavabo, si como solo, si en caso de evacuación podría salir del avión... No entendí esto, así que le pregunté incrédulo: ¿Pero no le he dicho que no camino? Era protocolario, me dijeron.

El remate llegó al final:

–Me pregunta si viajo solo. Le digo que sí y la chica de atención telefónica, sorprendida, como si fuera algo extraordinario, me dice que debía consultarlo con su superior. Tras un cuarto de hora a la espera me informa que no puedo viajar solo, de ninguna manera. Que necesito un acompañante, porque en una evacuación no me podrían ayudar.

Navarro mantuvo la calma ante lo que empezaba a percibir como “una discriminación”.

–Le pregunto si ellos se ocupan del billete del acompañante. Dice que no, que lo debo pagar yo. Me niego: o viajo solo, o no vuelo con ellos. En los tiempos que corren no es justo que no pueda volar solo, es una vulneración de mis derechos.

Air France se remite a su política de empresa en el acompañamiento. Lo estipula en su web: “Para la seguridad de los pasajeros discapacitados o con movilidad reducida, AF podría exigir un acompañante para asistirles si fuese necesario evacuar el avión”. Y enumera los casos: “Personas con discapacidad cognitiva, ciegas y sordas a la vez, con una discapacidad motriz que no les permite participar en su propia evacuación”, y específicamente “es obligatorio para la mayoría de las personas tetrapléjicas”. Como Pau. El asunto se zanjó con la devolución del dinero del billete al joven, que ayer mismo compró otros pasajes a Oslo con Iberia y Norwegian. No sin antes preguntar si podía viajar solo. “No me han puesto ninguna pega”, decía satisfecho. Al tiempo que dejaba una reflexión:

–Me sentí totalmente discriminado. Estoy totalmente en contra de estos estereotipos. Día a día nos etiquetan como discapacitados o minusválidos , pero cuando nos vemos capaces y válidos para disfrutar de la vida sin la ayuda de nadie, es la sociedad la que nos hace discapacitados poniéndonos barreras.

Un ejemplo, de la razón por la que deberíamos dejar de llamarles "discapacitados", ya que LO SUYO NO ES DISCAPACIDAD.

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