Ni enfermos ni superdotados: 6 falsos mitos sobre el síndrome de Asperger

Raros, caprichosos, maleducados, egoístas, asociales, insensibles, ¡hasta asexuales!… Son solo algunos de los adjetivos que tienen que escuchar cada día las personas que tienen el síndrome de Asperger o sus familiares. Como cada 18 de febrero desde 2007, esta jornada se celebra el Día Internacional dedicado a este trastorno. El objetivo es, además de visibilizar al colectivo, impulsar la concienciación de la opinión pública sobre su auténtico significado. Porque tener síndrome de Asperger no significa ser Sheldon Cooper, el famoso personaje protagonista de la serie Big Bang Theory, una figura que ha popularizado este trastorno, al mismo tiempo que ha podido amplificar algunos de sus clichés.

Fotografía de la activista Greta Thunberg (uno de los rostros con Asperger más conocidos del momento)

El 18 de febrero es el Día Internacional del Síndrome de Asperger, porque en ese día nació Hans Asperger, el psiquiatra austriaco que describió por primera vez este trastorno en 1944 y, a pesar de ello, sigue siendo básicamente desconocido. Por ello, desmontamos algunos de los principales mitos que lo rodean. En la práctica, es "una discapacidad para entender el mundo de lo social", lo cual origina comportamientos sociales inadecuados que tienen repercusiones en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Aunque el Asperger se manifiesta de diferente forma en cada individuo, todos tienen en común las dificultades para la interacción social, que se observa en multitud de aspectos del día a día: no siguen las pautas habituales al participar en una conversación, presentan intereses restringidos a temas particulares, que les hacen parecer "frikis" a ojos de los demás; no toleran bien los cambios en sus rutinas conocidas, lo que les produce ansiedad y frustración; tienen dificultades para entender algunos conceptos abstractos; suelen interpretar el lenguaje al pie de la letra, sin comprender los dobles sentidos, los juegos de palabras, las ironías o las metáforas habituales del lenguaje. También tienen dificultades para interpretar los sentimientos y emociones propios y ajenos.

El Asperger y el autismo no son lo mismo


Aunque algunos expertos sostienen que ambos comparten unos mismos rasgos que difieren en el grado en que se manifiestan, son dos trastornos diferentes. El síndrome de Asperger es un trastorno generalizado del desarrollo cuya trayectoria es diferente a la del autismo. Se incluye entre los TEA (Trastornos del Espectro Autista), pero las competencias intelectuales y lingüísticas que presenta lo mantienen alejado del autismo clásico. No es una enfermedad. No se trata de buscar eufemismos. El Asperger no es una enfermedad porque ni se transmite ni se cura. No hay dolencia en el afectado, sino que se trata de un trastorno del desarrollo.

Por eso mismo, no existe un tratamiento que "cure" el Asperger o tener cualquier otro trastorno de este tipo. El síndrome de Asperger es una condición que acompaña a la persona toda su vida, y que en todo caso aprenderá a manejar con las estrategias adecuadas, la cuales deberá ir aprendiendo con mayor o menor esfuerzo.

Las personas con Asperger no rechazan relacionarse con los demás


Tener dificultades para relacionarse no quiere decir que no les interese hacerlo. A las personas con síndrome de Asperger les gusta conocer a otras personas y pueden llegar a desesperarse si no logran conectar con otros individuos.

Pueden mantener contacto visual, aunque sea de una manera más fugaz. Con el paso de los años y la práctica, muchas personas con síndrome de Asperger pueden conseguir una gran estabilidad en esta capacidad.

Precisamente, la ausencia de contacto visual es lo que provoca una imagen de ensimismamiento o indiferencia a los demás que alimenta esta falsa imagen, y las personas con Asperger son tachadas de egoístas, caprichosas, maleducadas… lo que produce una barrera para sus relaciones. Creen que son personas distantes y altivas por no mirarles a los ojos o por no relacionarse como el resto.

Las personas que tienen Asperger no son asexuales


Las personas con Síndrome de Asperger tienen las mismas necesidades y deseos que el resto de personas, en todos los niveles de la socialización y la afectividad, así que la sexualidad no es una excepción.

De hecho, los expertos aseguran que es muy necesaria la educación sexual para este colectivo. La falta de información sobre el aspecto afectivo-sexual e identidad de género en las personas con Asperger hace que se disponga de poca información sobre las necesidades concretas que tienen al respecto.

No son más inteligentes que los demás (ni menos)


Las personas con síndrome de Asperger tienen un aspecto e inteligencia normal. Solo un 10% de los afectados tienen altas capacidades, según datos aportados por la Confederación Asperger España. La mayoría tienen un cociente intelectual promedio, unos rangos normales de inteligencia. 

En ocasiones, la apariencia de una inteligencia superior se debe a su particular estilo cognitivo. Es cierto que suelen retener con gran facilidad los pequeños detalles. Además, cuando les interesa una o varias temáticas son capaces de centrarse únicamente en ellas. Es sintomática la fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos y la capacidad de almacenar grandes cantidades de información sobre los temas de su interés particular, pero eso no les convierte en superdotados. 

No todos tienen problemas para expresarse


No es así necesariamente. Las personas con Síndrome de Asperger se expresan de una forma distinta a la de los demás. Su lenguaje suele ser correcto; sin embargo, a veces se pueden ver alterados el tono, el volumen, la entonación, etcétera. También ocurre en algunos casos que hablan de forma extraña o pomposa, con un léxico especializado, que les hace parecer pedantes.

La forma de expresarse es otra de las diferencias con respecto a una persona con autismo, ya que en este segundo caso, puede haber ausencia del lenguaje.

En cuanto a la interpretación de las palabras, suelen ser literales. "Las ironías, los dobles sentidos, los chistes conceptuales… les cuestan mucho", afirma el director técnico de la Confederación de Asperger España. Sin embargo, pueden aprender a interpretarlas e incluso a ponerlas en práctica, aunque tendrán que ejercitarse, a menudo mediante la imitación de respuestas.

Por otro lado, no es usual que mientan, porque su tendencia es a decir en cada momento lo que piensan. Sin embargo, no es imposible que aprendan a mentir -de nuevo con la práctica-, aunque se sienten mal consigo mismos. La culpabilidad es el mayor impedimento.

Las personas con síndrome de Asperger no son agresivas


En ocasiones, quienes tienen síndrome de Asperger pueden mostrar un comportamiento más disfuncional si se sienten incomprendidos, pero "no son más agresivos que el resto de las personas", asegura José Antonio Peral.

Antes al contrario, son un blanco fácil para el acoso escolar o laboral. El director técnico de la Confederación Asperger España señala que este colectivo sufre un alto grado de violencia desde edades muy tempranas y llegan incluso a ser acosados en el ámbito laboral.

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