La sexualidad en la vejez

Hoy os traigo algo interesante e importante. La sexualidad en la vejez tiene la misma importancia que en otras etapas de la vida. Por supuesto que cada persona vive su propio proceso de adaptación, asumiendo sus cambios físicos y algunas limitaciones que eventualmente pudiesen surgir en el camino. Pero lo más importante es hacer frente a la enorme lista de prejuicios, propios y de terceros, que suelen acrecentarse a medida que se van alcanzando edades más avanzadas.

Fotografía de dos personas mayores
Fotografía de dos personas mayores

El pudor es otro concepto que puede resurgir con el paso del tiempo. Sentir pena (miedo y hasta verdadero terror) en ocasiones, se convierte en un obstáculo más grande que cualquier "daño colateral" vinculado con la edad avanzada. Un factor que equivale a una pérdida sostenida de la confianza y la autoestima.

Así como muchos padres tienen dificultades para hablar de sexo con sus hijos adolescentes, los ancianos también llegan a sentirse temerosos de consultar este tema con las generaciones más jóvenes de su familia. Lo mismo puede ocurrir en la dirección contraria. Hijos, o nietos, que se niegan a la posibilidad de tratar el tema con sus progenitores. Las dificultades suelen extenderse a conversar al respecto con personas de la misma edad. Si es alguien por la que se siente atracción de alguna atracción resulta mucho más difícil, y hasta con psicólogos y terapeutas.

Pero al igual que durante la juventud, en la vejez el sexo sigue estando presente, y no se obtiene nada con querer ocultarlo . Además, superar el temor a disfrutarlo puede ayudar a que la última etapa de vida sea realmente placentera. Recordad, nadie debe sentirse juzgado por disfrutar de su sexualidad.


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