"Para que una persona con discapacidad conduzca, primero ha de perder el miedo"

La profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud Thais Pousada coordina la guía Conducir desde a diversidade. Potenciando a autonomía na comunidade, con investigadoras del área de Inteligencia Artificial del Centro de Investigación en Tecnologías de la Información y de la Comunicación (Citic) y alumnas del Grado en Terapia Ocupacional, que ha sido editada por la Asociación galega contra as Enfermidades Neuromusculares (ASEM). A continuación os dejo la entrevista que le hicieron:


¿Por qué hacen esta guía?

En el grupo Tecnologías Aplicadas a la Investigación en la Ocupación, Igualdad y Salud desarrollamos proyectos que facilitan la autonomía personal y la calidad de vida de las personas con diversidad funcional. ASEM tenía un folleto de 2008, que ya estaba desactualizado y decidimos revisarlo, ampliar los contenidos y hacer una guía informativa no solo para las personas con enfermedades neuromusculares sino para las que tienen diversidad funcional. Hay mucha desinformación sobre qué tipo de adaptaciones se pueden hacer en el vehículo, tanto para conducir como para acceder al coche. Y esto va desde algo tan simple como un aro en el volante hasta la conducción con joystick. Les indicamos también las ayudas que tienen disponibles y los programas a los que pueden optar para adaptar un vehículo, por ejemplo, Fiat tiene una línea de coches ya adaptados de fábrica para personas con diversidad y hay gente que opta por el mercado de segunda mano.

¿Cuál es la importancia de conducir para las personas con diversidad funcional?

Sobre todo, la autonomía, y más en Galicia, porque tenemos un transporte público horrible en cuanto a accesibilidad. Casi no hay buses interurbanos adaptados, los urbanos están bien, pero si las marquesinas no están adaptadas, la persona no puede subir... El hecho de tener un coche adaptado desde el que se pueda conducir bien ya permite tener más libertad. Si a nosotros nos la da, a las personas con discapacidad, mucho más. Teniendo en cuenta que el transporte público, muchas veces, no es una opción, tienen que optar por el privado y, el hecho de conducir les evita tener que depender de otras personas.

Estos problemas se acentúan en el rural, ¿no?

Sí, en Galicia, o tienes coche o te mueres del asco.

¿Se centra en personas que nacieron con diversidad o en aquellas que ya conducían y la han adquirido?

A todas. Hay personas que, desde la infancia tienen una diversidad y que ya se sacan el carné con unos requisitos y hacen las prácticas ya en un coche adaptado, pero hay otras que ya conducían y, por ejemplo, por un accidente de tráfico tienen que conducir con un coche adaptado. En este caso no tienen que sacarse de nuevo el carné sino hacer unas pruebas con las adaptaciones que necesitan.

El mundo de la automoción ha cambiado mucho en los últimos diez años y se han democratizado muchas mejoras como las cámaras que ayudan a aparcar, ¿van al mismo ritmo los avances para personas con diversidad?

Favorece, claro. La robótica también está avanzando mucho, por ejemplo, hay un robot que te coge la silla de ruedas y te la deja en el maletero, eso te da autonomía total, porque si no puedes moverla, tienes que pedirle a alguien que te la guarde. La tecnología ayuda, pero en la empresa todavía no está en auge el tema de la diversidad, aún no se ha aplicado un diseño. No se piensa tanto en las personas con discapacidad sino en cómo mejorar la conducción de las personas que no tienen ningún problema para conducir y eso es un hándicap.

¿Y el factor económico? ¿Hay soluciones desarrolladas pero es muy difícil llegar a ellas?

La mínima adaptación de un coche cuesta 3.000 euros, más el vehículo, más la ITV... Las personas optan por uno nuevo y adaptarlo, no sirve cualquier taller, solo hay dos o tres en cada provincia que hacen este tipo de trabajos porque tienen que estar homologados, lo mismo pasa con las autoescuelas. Los coches que tienen cuentan con adaptaciones universales, que no les sirven a personas con enfermedades neuromusculares. Su solución es comprarse el coche, adaptarlo y hacer las prácticas y el examen en él.

¿Cuál sería el paso más rápido o el más decisivo que se podría dar para potenciar la movilidad autónoma?

Yo creo que el dique que lo contiene todo es la propia persona con discapacidad, que tiene miedo o que no tiene toda la información. Lo primero es perder el miedo. Actualmente, es caro, pero se puede conducir a través de la voz. Segundo, ir a la Jefatura de Tráfico, que es donde les van a explicar los trámites que tienen que hacer. Hay otro problema: En los psicotécnicos no saben las características de las enfermedades neuromusculares y dan dictámenes no aptos a personas que pueden conducir.

¿Y la Administración, qué puede hacer, una línea de ayudas más potente ayudaría a que perdiesen el miedo?

Lo principal sería el dinero, en Galicia hay una ayuda que está vinculada a la ley de dependencia, de modo que, si no tienes el grado de dependencia certificado ya no la podrías solicitar. No salen todos los años y, como mucho, dan 2.500 euros para la adaptación del vehículo, pero los beneficiarios tienen que escoger, o adaptan el vehículo o la casa o compran un producto de apoyo. Es una partida económica muy limitada. Con la cantidad de personas que hay con dependencia en Galicia, que pueden solicitar esta ayuda, casi un 70% no la recibe. Lo prioritario es abaratar los costes de las adaptaciones o establecer una línea de ayudas que haga la compra más holgada.

La verdad es que si os molestáis en leer la entrevista, os daréis cuenta de lo interesante que resulta el tema. Aquí os dejo en enlace original:

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