Enfermedad mental: Las carnes curadas en el punto de mira

Estaba hoy viendo que publicar, y me he encontrado con esta noticia curiosa, sobre un estudio bastante llamativo.


Resulta que en dicho estudio publicado por los investigadores Robert H. Yolken, Seva G. Khambadkone, Zachary A. Cordner y el resto de su equipo de la Johns Hopkins School of Medicine, una de las escuelas médicas más importantes de Estados Unidos y del mundo. Los investigadores se plantearon cuál era la alimentación de las personas con trastornos mentales. Para su sorpresa, descubrieron que los que tomaban lo que en Estados Unidos se conoce como 'beef jerky' (una especie de cecina, pero más seca y especiada) eran tres veces y media más propensos a padecer trastorno bipolar (que es una enfermedad genética, aunque se cree que factores externos pueden desencadenarla o potenciarla).

La cecina puede ser responsable de sufrir trastorno bipolar

Los investigadores intuían que podía haber algún tipo de correlación, pero saltar a las conclusiones era imposible. Para comprobarlo no podían realizar un experimento en humanos para ver si desarrollaban trastorno bipolar (lo que es completamente ilegal), así que usaron ratas de laboratorio. Sus resultados fueron de lo más sorprendentes. Usaron tres grupos de ratas: uno de control, al que solo se le alimentaba con comida normal, otro al que se le daba cecina sin nitratos y otro al que se le daba cecina normal. ¿Los resultados? Los dos grupos de control, el de la alimentación normal y el de la cecina 'falsa', no mostraron cambios en su comportamiento. El de la cecina tradicional, en cambio, empezó a dormir de forma irregular y a comportarse de una forma mucho mas excitada. 

En declaraciones a 'The Atlantic', uno de los autores del estudio Robert Yolken, confirmaba que "los resultados del estudio demuestran que el resultado en las ratas es muy similar a lo que hemos observado en los humanos". 

Yo al menos, me hago la siguiente pregunta: ¿por qué causan esto las carnes curadas? La teoría que maneja el grupo de científicos es que tiene que ver con un compuesto propio de estos alimentos: los nitratos. Los cerebros de las ratas mostraron cambios en las vías de transmisión moleculares del cerebro y en los genes que se encontraban activos. Al parecer, los científicos intuyen que esto tiene que ver con cómo afectan estos compuestos químicos a la microbiota, dado que tienen propiedades antibacterianas. Aunque no se sabe cómo funciona el mecanismo, se vinculan a cambios en nuestro sistema nervioso que podrían estar siendo transmitidos por el nervio vago. Por supuesto, las variables son inmensas. Por ejemplo, si las teorías actuales fuesen ciertas, ¿después de tomarnos un plato de jamón de bellota, si nos tomamos un enorme vaso de kéfir (un potente probiótico que ayuda a repoblar nuestra flora gastrointestinal), el resultado será mejor o peor? La lógica apunta a que sería beneficioso, porque este grupo de investigadores, en un estudio anterior, descubrieron que los pacientes que habían tenido episodios maniacos, si se les administraban probióticos, era menos probable que volvieran a ser hospitalizados en los siguientes seis meses.

Aún es pronto para sacar resultados al respecto, ya sabéis, que todos y todas deberíamos comer más sano, y aunque no es definitivo, esta noticia respalda mis insinuaciones. Aun así, como mínimo no deja de ser una noticia curiosa ¿no os parece?

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