Padres sevillanos piden que se atienda a sus hijos

Veintiún años. Una edad que invita a muchos jóvenes a emprender nuevos retos e ilusiones. Sin embargo, para los usuarios sevillanos del centro de Plena Inclusión de Llerena supone una complicación añadida en sus vidas.

Estos jóvenes andaluces, la mayoría procedentes de la Sierra Norte sevillana, deben abandonar el centro extremeño. No se trata de algo nuevo, pero es un tema que ya cansa a los protagonistas de la historia a su pesar.Ellos acuden a Llerena porque la localidad pacense les queda mucho más cerca que la capital andaluza y les resulta más cómodo acudir a esta población. Pueden hacerlo hasta los 21 años. A partir de esa edad son derivados a centros andaluces. Para protestar contra esta situación, que se remonta más de cinco años, los familiares de los afectados se han unido en la plataforma 'Los olvidados de la frontera'. Su objetivo es que sus hijos puedan continuar en el centro extremeño tras cumplir los 21 y están hartos de esperar soluciones, comunicados de reuniones que se quedan en papel mojado y llamadas anunciadas a teléfonos que al final no suenan.El inicio del problema lo marcan unas inspecciones de la Educación andaluza y la entrada de una nueva normativa que cambió la forma de repartir plazas en este tipo de centros. Desde ese momento, supieron que no iba a haber continuidad asistencial en Plena Inclusión.

Aroa y José, dos de los jóvenes que temen
 cumplir 21 años y tener que dejar el centro de Llerena

Dos años después, en 2016, llegaron las limitaciones a la escolarización educativa de los usuarios de la Sierra Norte. De esta forma, los alumnos que cumpliesen los 21 años y que no son extremeños se ven obligados a abandonar su plaza en Llerena. "De la misma manera que se paga el coste de cuatro o cinco alumnos sevillanos, Andalucía podría asumir el coste de los servicios para los usuarios de la Sierra Norte", señala Cristina Ruiz, gerente de Plena Inclusión Llerena, que añade que a las personas con discapacidad les cuesta encontrar tu sitio, por lo que es una lástima que "cuando uno se siente a gusto se topan con que tienen que volver a casa sin ninguna perspectiva. Ellos han encontrado aquí su sitio, tienen sus círculos de amistad y no quieren perder ese vínculo".

Pero por muy compresivos que se muestren desde Plena Inclusión, la decisión definitiva no depende de la entidad. "Creo que no es tan difícil solucionar el tema si ambas comunidades ponen de su parte. A nivel político no se ha puesto todo el interés necesario para solucionarlo", insiste Ruiz, que siente que el asunto se está calificando de "minoritario" y por eso no urge su resolución. Las dos posibilidades que se ofrecen a los jóvenes al finalizar la etapa educativa es el Centro Ocupaciones o el Centro de Día, pero ninguna de ellas se abre para los alumnos sevillanos. Por ello, se ven obligados a volver a sus pueblos de origen. Manuela es una de las madres de los afectados. "Hay un desarraigo de la familia. de los suyos", comenta.

Por ahora, la solución que existe es que los usuarios que residan en Sevilla se empadronen en Llerena. Esto es lo que ha hecho Alexander y su madre ha tenido que dejar su trabajo para cambiar de residencia. Una verdadera lastima, pero esto por desgracia, ocurre en toda España (yo vivo en Galicia, y ocurre exactamente lo mismo). Me sé de unos políticos que no trabajan...y no miro para nadie...ejem ejem...!!

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