Una historia de mascotas y diversidad

Hoy os voy a contar la historia de un joven que es (quiero pensar), como todos y todas aspiramos a ser. Aunque cada vez estamos más concienciados de lo importante de adoptar perros en lugar de comprarlos, a menudo los que están enfermos son descartados del proceso de selección. Es esperanzador saber que muchas personas eligen darles un hogar a los animales que no lo tienen y han sido abandonados y que recibirán el amor y la atención que merecen, pero por otro lado hace pensar el saber que no muchas personas estamos dispuestas a asumir la responsabilidad de cuidar a un perro con "problemas".

Fotografía de Nick y Emerson

Por eso nos resulta tan conmovedor esta historia. Nick Abbott es un hombre de 31 años que nació sordo y hace poco decidió convertir a Emerson, un precisoo y encantador perro con sordera, en su nuevo mejor amigo. Emerson fue rescatado de un refugio de Florida cuando solo tenía un mes y medio de edad y fue enviado después al norte. Es mezcla de labrador negro y sufría de parvovirus canino y convulsiones, pero como es un tipo valiente salió adelante y entró en la lista de adopción.

En el refugio en el que estaba acogido descubrieron que era sordo, pero no estaban seguros de si había nacido con la discapacidad o si algo le había sucedido a su audición cuando era más joven. De cualquier forma, para el cachorro esto no es impedimento alguno para jugar y correr como los demás.

Lindsay Powers, quien trabaja en NFR Maine, el hogar de acogida de Emerson, publicó sobre él en las redes sociales con la esperanza de tener una buena familia y fue entonces cuando Nick apareció. Les contó que él también era sordo y que en cuanto había visto la publicación había sentido que podía establecer un fuerte vínculo con el cachorro. Los procedimientos de adopción se hicieron en menos de 24 horas. Cuando el humano y el cachorro se encontraron, la conexión fue instantánea, estaba claro que los dos estaban destinados a estar juntos. Emerson confía en Nick y se apoya en él hasta el punto que el chico comenzó a enseñarle lengua de signos al perro. Empezó por comandos simples como "siéntate", "ven aquí" o "acuéstate" y es curioso comprobar como Emerson ladra cada vez que Nick se toca el lóbulo de su oreja. Una gran y conmovedora historia. Todos y todas deberíamos aspirar a ser como Nick y encontrar a nuestro Emerson.

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