Hablemos de la "Discapacidad emocional"

Hoy estaba desayunando, aun con las legañas pegadas en los ojos, despeinado y con mi pijama de franela (que frío empieza a hacer), cuando se me dio por leer un artículo de Emma Araújo, publicado en La Voz de Galicia, que me llamó la atención.

Quien me conoce sabe, que no soy precisamente muy fan de este periódico (ni de casi ninguno, para que negarlo), pero en este artículo, Emma habla de un concepto muy interesante a mi parecer, que es la "Discapacidad emocional". En el artículo dice (y cito textualmente):


"Al menos una de cada trece personas convive con alguna discapacidad (deberíais dejar de llamar discapacidad a algo que no lo es eh). Este fue el titular que en una página similar a esta publicábamos con motivo del reciente día internacional de las personas con discapacidad (Diversidad Funcional hija mía).

Está claro que el lenguaje es la mejor herramienta de la que goza el ser humano, pero precisamente por ser propia de nuestra especie tiene demasiadas imperfecciones, ya que cada persona encierra un sinfín de discapacidades que no reconocemos. Por ejemplo, al no respetar una plaza de aparcamiento para personas con problemas de movilidad o cuando juzgamos apariencias y actitudes sin ni siquiera plantearnos las infinitas razones que provocan comportamientos poco habituales. Resulta paradójico que el día internacional de la discapacidad (buff ya me chirria que le llames siempre discapacidad cuando no lo es) coincida este año con la cumbre sobre el cambio climático, un foro que demuestra nuestra ceguera a la hora de darnos cuenta de la que se nos viene encima. Y es casi vergonzoso que en la misma jornada de apoyo a las personas funcionalmente diversas representantes de dos partidos políticos ni siquiera sepan sentarse donde les toca para no convertir el hemiciclo en el lugar más inapropiado para el juego de la silla.

Quizá el problema esté en que el concepto que se nos diluye entre los dedos sea el de la capacidad para ver más allá de nuestro hocico porque, en el fondo, si el 8 % de la población gallega tiene reconocido algún porcentaje de discapacidad (esto deberían cambiarlo ya desde las propias instituciones como la Xunta de Galicia), un buen pico del 92 % restante rebosa de esa enfermedad, tan atronadora como silenciosa, llamada discapacidad emocional. ¿Pero que es la "Discapacidad Emocional"?De acuerdo a la terapeuta de familia y parejas, sexóloga y experta en manejo de duelos, Ana Simó, este término se ha comenzado a manejar en los últimos años, el cual surgió por la necesidad de tener de forma más asequible un concepto que pudiera definir a las personas que no tuvieran la capacidad emocional de conectar con sus emociones.¿Cómo identificar a un discapacitado emocional? Cuando nos encontramos ante aquellas personas que están impedidas en sus capacidades de amar, gozar, sentirse tristes o enojadas, sufrir o de hacer contacto con sus sentimientos, estamos ante un discapacitado emocional. Y es que a mi parecer, las emociones y la salud mental, también tenemos que cuidarla, sobre todo si no queremos "quemarnos" y acabar "mal".

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